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8 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, si hallareis a mi amado, Que le hagáis saber como de amor estoy enferma.

9 ¿Qué distingue a tu amado de otro amado, oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Qué es tu amado más que otro amado, Para que así nos conjures?

10 Mi amado es blanco y rubio, Distinguido entre diez mil.

11 Su cabeza como oro finísimo; Sus guedejas, negras como el cuervo.

12 Sus ojos, como palomas junto a los arroyos de las aguas, Que se lavan con leche, y a la perfección colocados.

13 Sus mejillas, como una era de especias aromáticas, como fragantes flores: Sus labios, como lirios que destilan mirra que trasciende.

14 Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos: Su vientre de pulido perfil cubierto de zafiros.

15 Sus piernas, columnas de mármol fundadas sobre basas de oro fino: Su aspecto como el Líbano, esbelto cual los cedros.

16 Su paladar, dulcísimo: y todo él, adorable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalén.

 

                     Cantar de los cantares
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